Ya había sucedido, pero tanto tiempo, hace mucho tiempo. Todo sucedió por medio una revolución que estalló en el tercer día de la temporada 1993-1994, a raíz de una picante derrota 2 a 0 en Cremona. Lippi en aquella ocasión tomó Napoli, descongeló en la cantera, el joven Fabio Cannavaro, le dio la confianza al sueco Thern, sacrificó la experiencia de Nela y Policano, y comenzó a buscar apoyo. Resultados útiles: ocho partidos de Liga consecutivos y el despegue hacia los barrios nobles de la clasificación y clasificación a la UEFA.

Lippi es de Viareggio, Mazzari de Livorno pero residenciado en Empoli: ambos personajes son hombres de la Riviera, de carácter nada mal, fuerte presencia en las decisiones que cuentan, es decir, el dominio de peligro y un poco de audacia. Mazzarri ha llegado y ha heredado un equipo cero titulos como visitante: cuatro partidos y como muchas derrotas. Nunca ha perdido, triunfó en Firenze y Torino, y empató en Catania y Parma: Mejor contra los grandes, entonces.
El promedio que llevaba el equipo era de zona retroceso en la primera fase (un punto por partido) creció exponencialmente y en Parma llegó el décimo tercer punto en siete encuentros: el andar lento es un recuerdo, con este cambio se entrevé (casi) Europa. Mazzarri como Lippi: misión posible.
El promedio que llevaba el equipo era de zona retroceso en la primera fase (un punto por partido) creció exponencialmente y en Parma llegó el décimo tercer punto en siete encuentros: el andar lento es un recuerdo, con este cambio se entrevé (casi) Europa. Mazzarri como Lippi: misión posible.













0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada