Confiarse está bien, no fiarse está mejor: los rumores se persiguen, el artículo 17de la Fifa está allí que funge como la espada de Damocles, y entoncess cautelarse es el mínimo que puede hacer un club que quiere retener sus piezas preciadas.

Asì el Napoli, después de haber blindado Hamsik prolongando y revisando el contrato hasta el 2014, tiene intenciones de ir más allá cuando dentro de un mes se discutirá la renovación con Lavezzi: insertar una clausula resolutiva a veinticinco millones de euro. Como suele usarhace tiempo en España. Veinticinco millones de euro. El Napoli solo evaluaría al momento el Pocho. Quizás, algo de más también, para Marek Hamsik, el reyde las insercciones, un jugador que con la vetrina del Mundial podría aumnetar su propio valor.
En práctica, un capital de casi cien millones de euro para meterlos en la caja fuerte, guardar celosamente, protegerse del asalto de los jeques o petroleros. ¿Cómo? Una manera que las joyas (ambos por debajo de los 28 años) se queden en el período Protegido (es decir haber firmado el contrato al menos por tres años); insertar una cláusula en el nuevo acuerdo que salvaguarde el valor patrimonial del futbolista; establecer una relación entre las partes sellado sobre la recíproca estima y respeto.
Poco tiene que ver el caso Pandev que se libró por otras razones. Pero, de todos modos se activaron todas las alarmas: mejor evitar controversias entre futbolistas y club. Ya no son suficiente las declaraciones de parte de los presidentes de no ceder sus jugadores. Son palabras al viento.
El problema es así de claro que ya De Laurentiis dio mandato a un pool de abogados expertos para analizar los varios contratos y encontrar la solución más cautelosa para el club. Entre otras cosas, el Napoli tiene en casa justo uno de sus jugadores, Morgan De Sanctis, que en el 2007 se valió del art. 17 para pasar al Sevilla sin que el Udinese recibiera una indemnización adecuada.
Fuente: Corriere dello Sport
En práctica, un capital de casi cien millones de euro para meterlos en la caja fuerte, guardar celosamente, protegerse del asalto de los jeques o petroleros. ¿Cómo? Una manera que las joyas (ambos por debajo de los 28 años) se queden en el período Protegido (es decir haber firmado el contrato al menos por tres años); insertar una cláusula en el nuevo acuerdo que salvaguarde el valor patrimonial del futbolista; establecer una relación entre las partes sellado sobre la recíproca estima y respeto.
Poco tiene que ver el caso Pandev que se libró por otras razones. Pero, de todos modos se activaron todas las alarmas: mejor evitar controversias entre futbolistas y club. Ya no son suficiente las declaraciones de parte de los presidentes de no ceder sus jugadores. Son palabras al viento.
El problema es así de claro que ya De Laurentiis dio mandato a un pool de abogados expertos para analizar los varios contratos y encontrar la solución más cautelosa para el club. Entre otras cosas, el Napoli tiene en casa justo uno de sus jugadores, Morgan De Sanctis, que en el 2007 se valió del art. 17 para pasar al Sevilla sin que el Udinese recibiera una indemnización adecuada.
Fuente: Corriere dello Sport













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