No apto para cardíacos

Los Partenopei ganaban por dos goles, pero en el tramo final los Rossoblu lograron dar la vuelta al tanteador. Un gol del uruguayo Bogliacino sobre el final salvó el invicto de Mazzarri en un encuentro apasionante. El argentino Lavezzi, autor de un gol, fue expulsado sobre el final.

Así el Napoli, comparte transitoriamente la quinta plaza del torneo con Fiorentina, Roma, Sampdoria y Genoa, todos ellos con 24 unidades, mientras que los sardos suman 23 puntos y se ubican en décima posición.

La igualdad fue un resultado correcto, pero seis goles fueron demasiados por lo que se vio realmente en la cancha: en efecto, por todo el primer tiempo los equipos se equilibraron mucho y las acciones se desarrollaron en particular en la zona central del terreno de juego, en donde los volantes y los aleros lucharon cada balón con garra y corazón. Además, Nápoli decidió contrastar el buen juego de los locales con un fútbol muy defensivo y cortando la cancha con una línea de cinco volantes en el medio.

El buen estado físico de ambos equipos trasformó el partido en un duelo táctico y dinámico, más que técnico, y el gol de Lavezzi fue la única llamarada de fantasía: el atacante argentino recibió poco disitante de la medialuna, gambeteó a un defensor llendo hacia la derecha, se acomodó y sacó un derechazo cruzado que se metió a lado del poste opuesto, a la derecha del arquero.

En el compemento, el partido siguió como venía en los primeros 45 y, de esa manera, el segundo gol del Burro, que le valió la doble ventaja, pareció inmerecido. En la ocasión, Hamsik pateó un córner desde la derecha y Pazienza remató sobre un defensor rival, para luego recoger el rebote y mandarla a guardar.

Las cosas empezaron a cambiar cuando Massimiliano Allegri decidió ponerlo a Dessena por Pisano para emparejar los números en el medio de la cancha y encontrarle una solución a los cinco volantes de la visita. La cosa funcionó y su equipo empezó a maniobrar con mayor claridad.

Así, cerca de la media hora del complemento, el balón le llegó por izquierda a Matri, quein metió un buen centro bajo para que Larrivey la empujara adentro desde una fácil posición. En esa jugada fue evidente el error de Arónica, quien se dejó madrugar de manera increíble por el atacante argentino de Cagliari.

Cagliari siguió atacando sobre esa franja y encontró el empate pocos minutos más tarde, cuando Cossu metió un centro al área y Matri cabeceó perfecto desde el punto del penal para enviar el balón justo abajo del travesaño, a la izquirda del portero. El partido se puso muy emocionante y divertido y ambos equipos atacaron con constancia e intentaron ganar.

Así, el técnico local lo metió a Jedá a dos minutos del final y el brasilero, sesenta segundos más tarde, la clavó con otro golpe de cabeza, con un centro que llegó otra vez más desde la izquierda. También en esta situación fue evidente el error de Arónica, quien lo dejó saltar solo a su directo adversario.

Luego del tanto de la ventaja local pasó de todo, con Lavezzi que se hizo expulsar por tirarle un pelotazo al entrenador rival Allegri con la pelota parada. Sin embargo, aún con hombre menos, al último segundo la visita metió una pelota en el medio, Denis cabeceó bárbaro, Marchetti tapó muy bien pero el balón le quedo servido a Bogliacino, quien con un espectacular cabezazo a la carrera por el segundo plao pudo realizar de "tap-in" el 3 a 3 final.

En suma, salió realmente un partidazo y la igualdad fue justa entre dos equipos en excelente salud y que jugaron todo el tiempo buscando el triunfo. Claro que los napolitanos tendrán ganas de morderse las manos por haber desperdiciado la doble ventaja, pero por como se habían puesto las cosas en el final, por lo menos lograron defender el invicto de Walter Mazzarri, que ahora es de nueve partidos.

Fuentes: espndeportes.com y goal.com
Fotos: Corriere dello Sport