Milan vino a hacer su negocio: en la defensa de la tercera plaza, un empate como visitante suma, máxime con el equipo en emergencia por la mala condición de varias estrellas. Nápoli, en cambio, necesitaba encontrarse con el triunfo, pero el miedo superó a las ganas de vencer y así el equipo azzurro llegó a los once encuentros sin conocer el éxito.

Desde el punto de vista táctico, las defensas lucieron mucho más efectivas y atentas que los delanteros, quienes desperdiciaron las pocas chances que tuvieron. Al final, el empate sin gol fue el único resultado posible, máxime porque Nápoli, en realidad, un tanto lo había anotado con Hamsik y le fue injustamente anulado por un off side inexistente.

Con este resultado, Milan suma 55 puntos en la tercera posición, a siete de Juventus y con 4 de ventaja sobre Genoa. Nápoli, por su parte, está en la pendiente: con 37 unidades, comparte la onceava plaza con Catania, un equipo que tenía como objetivo salvarse del descenso.
Nápoli bajó a la cancha con un prudente 3-5-2, con Lavezzi y Zalayeta en ataque y Mannini preferido a Dátolo por el carril izquierdo. En defensa estuvieron Paolo Cannavaro, Santacroce y Contini, los tres muy firmes, especialmente el último, que se mereció la mención de figura del partido.
Milan estaba con Seedorf, recuperado a último momento, detrás de Pato e Inzaghi, pero se notó desde un comienzo que el holandés aún está muy lejos de su mejor condición y realmente su aporte, en este caso, fue muy escaso, casi inexistente.
En la primera etapa prácticamente no hubo ocasiones de riesgo: registramos apenas el disparo desde la media distancia de Mannini, desviado, y otro similar de Seedorf, enviado al córner por un atento Navarro.
En la primera verdadera emoción, llegó el gol: en ocasión de un tiro de esquina desde la derecha, Zalayeta cabeceó y Hamsik, en el área chica, desvió al fondo de la red. El referí anuló, pero las repeticiones televisivas demostraron que el joven volante estaba absolutamente habilitado.
En el complemento, Ancelotti dispuso el ingreso de Kaká por Seedorf, buscando seguramente mayor rapidez en el medio y alguna aceleración, pero fue casi peor, porque también Kaká está muy lejos de su mejor condición y se fue a "esconder" al área, en lugar de bajar para tratar de armar el juego.
Tampoco el ingreso de Ronaldinho por Inzaghi trajo beneficios: muy por el contrario, Nápoli comenzó a tomar confianza y a merodear el arco visitante, creando las mejores ocasiones, como cuando Hamsik lo dejó solo en el área a Zalayera pero el uruguayo, con un remate tan acrobático cuan errado, la mandó afuera desde posición inmejorable.
El mismo uruguayo tuvo otro par de chances, pero Maldini jugó un partido excelente y Dida siempre se mostró seguro. Creció también la figura de Lavezzi, pero por una vez la defensa de Milan estuvo muy atenta y la pequeña tormenta del final pasó sin que el barco se hundiera: finalmente, fue justo así.
Fuente: espndeportes.com