En el estadio San Paolo, Roma se había puesto en ventaja con los goles del brasilero Baptista, de penal, y de Mirko Vucinic, pero Nápoli pudo remontar el resultado e igualó el partido por 2 a 2 gracias a los tantos de Germán Denis y de Marek Hamsik, también éste desde los once metros.

A pesar de que el empate llegó gracias a un penal mal cobrado, hay que admitir que la igualdad fue el resultado justo de un partido que los locales controlaron por todo el primer tiempo y en el que se encontraron en desventaja sin demasiados deméritos.
En efecto, durante los primeros 45 minutos la visita se vio en ataque prácticamente solo con un remate desde la distancia de Vucinic, mientras que los celestes coleccionaron por lo menos dos clarísimas ocasiones para anotar. En la mejor, Maggio cabeceó mal estando solo prácticamente adentro del área chica, con el balón que rebotó en el piso y salió por arriba del travesaño.
De todas maneras, aún que el control estuvo en las manos del local, el partido estuvo muy equilibrado y parejo, jugado sobre todo en el medio de la cancha. En este marco, la movida de Ranieri de jugar con un 3-5-2 para emparejar numéricamente la línea de volantes local se vio perfectamente acertada.
En el complemento, Roma logró tomar por momentos el dominio del trámite y empezó a poner mayor presión ofensiva. Así, a los quince Baptista se metió bien por izquierda y, mientras lo gambeteaba a Campagnaro, fue bajado en el área por el defensor argentino: el mismo brasilero se encargó de patear el penal y de transformarlo en el tanto del 1 a 0.
En efecto, durante los primeros 45 minutos la visita se vio en ataque prácticamente solo con un remate desde la distancia de Vucinic, mientras que los celestes coleccionaron por lo menos dos clarísimas ocasiones para anotar. En la mejor, Maggio cabeceó mal estando solo prácticamente adentro del área chica, con el balón que rebotó en el piso y salió por arriba del travesaño.
De todas maneras, aún que el control estuvo en las manos del local, el partido estuvo muy equilibrado y parejo, jugado sobre todo en el medio de la cancha. En este marco, la movida de Ranieri de jugar con un 3-5-2 para emparejar numéricamente la línea de volantes local se vio perfectamente acertada.
En el complemento, Roma logró tomar por momentos el dominio del trámite y empezó a poner mayor presión ofensiva. Así, a los quince Baptista se metió bien por izquierda y, mientras lo gambeteaba a Campagnaro, fue bajado en el área por el defensor argentino: el mismo brasilero se encargó de patear el penal y de transformarlo en el tanto del 1 a 0.

Menos de 400 segundos más tarde la Loba aumentó la ventaja con un golazo de Vucinic: el montenegrino recibió un pelotazo largo adentro del área, algo desplazado por izquierda, la mató perfectamente con el pecho y sacudió un derechazo en diagonal que no le dejó ni el tiempo para moverse a De Sanctis.

Los giallorossi parecían poder administrar la ventaja y conducir el match hacia la victoria. En cambio, paulatinamente la presión de Napoli aumentó y Ranieri decidió bajar la posición de Riise, alargarlo a Perrota por izquierda y ponerlo a Faty por Baptista. De esta manera, su equipo se paró con un muy defensivo 4-5-1.

Ésta movida pareció equivocada, puesto que el control del juego pasó definitivamente en las manos de los locales, quienes crearon muchas chances y lograron empatar: primero anotó Denis con un zurdazo cruzado inatajable, luego el mismo argentino se ganó un penal (supuesta falta de mano de Mexés que, como quedó dicho, no debía ser cobrada) que Hamsik se encargó de rematar para anotar el empate.

Ente los dos, el punto seguramente hace más feliz al Burro, tanto porque llegó de remontada cuanto porque le permite seguir luchando para un puesto en Champions, mientras que los capitalinos, así, perdieron distancia respecto al líder del campeonato.
Fuente: espndeportes.com
Fotos: Corriere dello Sport
Fuente: espndeportes.com
Fotos: Corriere dello Sport













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