Falta él. Y cuando falta se siente. Porque es desde ese día que el Napoli no gana sin Walter Gargano: el corazón y los pulmones de un equipo resurgido de las neblinas de una espantosa clasificación. Pero este domingo, estará: Roma es una pasarela en medio del público de una arena vestida de fiesta y que el pequeño de Uruguay no puede saltar. Mazzarri vuelve a sonreir. Corroborado por las estrategias de un mediocampo que junto con Pazienza es un dique y fortaleza; y también por la estadística.














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