Noche amarga

PREVIA - El Napoli, animado por los sesenta mil del San Paolo y segundo en la tabla, cierra contra el Udinese la trigésimo tercera jornada de Serie A en el nocturno dominical de las 20.45. Los hombres de Mazzarri deben mantener la huella del Milan líder de la serie A para estar preparado luego para aprovechar un paso falso de los rossoneri para llegar a la cima. Mazzarri recupera Cavani que descontó su jornada de suspensión y también el Pocho que durante la semana había tenido problemas con el muslo.
Entonces en la formación titular veíamos a De Sanctis entre los palos, luego Campagnaro, Cannnavaro y Ruiz sustituyendo Aronica. En la media Maggio a la derecha y Dossena a la izquierda, en el centro Pazienza con Yebda que le quitó el puesto a Gargano. En la delantera el trio Hamsik-Lavezzi-Cavani. En el frente adversario, el Udinese que apunta a un puesto en la Champions no contará con el goleador Di Natale lesionado junto con la otra joya Sánchez, además Guidolini tampoco contaría con Abdil suspendido. Guidolin decide cambiar módulo y pasar del 3-5-2 a un 4-4-1-1 con Handanovic entre los palos, luego Benatia, Zapata, Domizzi y Pasquale en defensa, Isla, Inler, Pinzi y Armero en el mediocampo, con Asamoah un poco adelantado y Denis única punta. Dirige el partido el Señor Tagliavento.
CRÓNICA - El partido fue como se preveía, es decir con Udinese cuidándose y el Napoli intentando hacer el gasto, obligado a vencer para seguir el paso infernal del líder del campeonato.
Sin embargo, la primera ocasión la tuvo la visita, con un remate poderoso de Pasquale que De Sanctis sacó con un milagro. Ese susto tuvo el poder de despertarlo a Nápoli, que empezó a atacar con mayor decisión.
Así, Cavani tuvo dos chances increíbles, con un remate de zurda y uno de derecha, que salieron ambos a la derecha del arquero, el primero bastante a lado mientras que el segundo acarició el palo antes de perderse por el fondo.

Luego, el Matador inventó una buena asistencia para Maggio, quien se había metido muy bien en el área y alcanzó a desviar el balón estirándose al máximo por el piso, pero su disparo terminó alto.

El complemento siguió con la misma impostación inicial y sin grandes emociones, puesto que Napoli encontró dificultad en abrir la defensa rival, mientras que las contras albinegras, con la ausencia de Sánchez y de Di Natale, sirvieron más para cansar a sus rivales y esconderles el balón que para crear ocasiones.

Al décimo minuto, sin embargo, llegó el golpe de genio que cambió el match: Inler, dejado algo solo en el medio de la cancha (los volantes de Nápoli estaban jugando muy bajos debido a las constantes subidas de los aleros rivales), sacudió desde unos 25 metros y, con un remate tres dedos, la metió con comba hacia afuera justo en el cruce de los palos a la izquierda del portero.

El volante suizo, futuro jugador de Nápoli, no festejó el gol, pero si lo hicieron sus compañeros, quienes no le dejaron ni el tiempo de reaccionar al Burro y en seis minutos metieron el 2 a 0 con una jugada extraordinaria.

En la ocasión, Asamoah recuperó el balón sobre la izquierda, en su mitad de la cancha, la jugó para Inler y recibió el pase de regreso unos metros más adelante, con un movimiento que dejó fuera de juego tres adversarios. Luego, el africano la tocó vertical prácticamente sobre la línea para la subida de Armero, quien defendió bárbaro el balón ante Pazienza, tomó velocidad en cinco metros, se metió con una gambeta bárbara entre su marcador y Cannavaro, pisó el área y metió un centro de zurda perfecto para Denis.

El delantero argentino fue realmente muy hábil en parar el balón con el pecho para ponérselo perfectamente sobre su pie derecho, con el que sacó un derechazo cruzado poderoso de contrapique que no le dejó chances al arquero rival. Denis tampoco festejó el tanto, pero en su caso no por ser un futuro celeste, sino un ex.

Los locales tardaron mucho en encontrar la reacción emotiva que les servía para poder hacer la diferencia y remontar dos goles. Sin embargo, como les suele pasar, lograron retomar el control y mostrarse con peligro en la parte final del encuentro.

En ese marco, se vieron poco lúcidos, en parte gracias al hecho de que sus rivales los agotaron por setenta y pico minutos, dominándolos físicamente; pero también por culpa de Lavezzi, quien otra vez más erró un partido importante, traicionando un poco a su equipo, como había pasado hace dos semanas ante Lazio.

De todas maneras el Burro, en los minutos finales, produjo más que en todo el match y, en realidad, hubiera merecido por lo menos empatar. Sin emabrgo, tuvo mucha mala suerte y, por encima, equivocó aún más de lo que le sacó la fortuna.

Primero Maggio se vio ahogar el grito del gol por el travesaño, que rechazó un cabezazo que parecía destinado a la red y que, efectivamente, merecía un destino más feliz.

Luego, Lucarelli se ganó un penal (habría que decir que lo regaló Domizzi, quien le pegó una inútil trompada que le costó también la roja), pero Cavani se dejó tapar por Handanovic el remate desde los once pasos. En la ocasión, fue muy injusto que Udinese hiciera un gran caos que hizo perder por lo menos un minuto antes de que el uruguayo pudiera ejecutar su remate, cosa que lo puso evidentemente muy nervioso.

Después, Campagnaro tuvo una grande chance, también él de cabeza, en jugada de pelota parada, pero su frentazo salió por cuestión de centímetros, dando sólo la ilusión del gol.

Al final, Gárgano metió una grande asistencia para Cavani, quien controló bárbaro pero, increíblemente, a la hora de rematar pifió el balón, que por su suerte le quedó ahí a Mascara, quien la mandó a guardar.

Lo que no quedó, en cambio, fue el tiempo para que Nápoli pudiera sacar por lo menos un empate, de manera que Udinese pudo expugnar el San Paolo para llevarse tres puntos y robarse el sueño Scudetto del Burro, que ya transformó rápidamente en un propio sueño de Champions.

Crónica: espndeportes.com